Acné, una compleja enfermedad

No hay otra enfermedad que cause más trauma psicológico, más conflictos entre padres e hijos, más inseguridad generacional, más sentimientos de inferioridad y sufrimiento mental que el acné. (Sulzberger y Zaldems. 1948)

Alrededor del 90% de los adolescentes y jóvenes lo padecen.
Se inicia la enfermedad a los 12 años y dura hasta los 20 años, mientras que en el 12% de las mujeres y el 3% de los hombres puede persistir hasta los 50 años.

El acné se debe a una alteración multifactorial de la unidad pilosebácea, estos factores son híperqueratosis por retención, aumento en la proliferación de las células del conducto folicular, mayor producción de sebo y colonización de la bacteria propionebacterium acnes.
La seborrea es esencialmente hormonodependiente, en particular por efecto androgénico.
Las glándulas sebáceas producen gran cantidad de sebo durante los 3 primeros meses de vida, y antes de la aparición de los caracteres sexuales secundarios (8 o 9 años) momento en que la glándula suprarrenal comienza a producir sulfato de dehidroepiandrosterona (SDHEA), ocasionando aumento deltamaño de la glándula sebácea y mayor producción de sebo.

El P. Acnes no inicia el acné, pero contribuye a desencadenar el proceso inflamatorio, provocando directamente inflamación o induciendo cambios bioquímicos del sebo, con la producción de ácidos grasos libres, fuertemente irritantes.
Debido a la dilatación del folículo sebáceo se forman los comedones abiertos, clásicos puntos negros (presencia de melanina en el sebo), o los comedones cerrados debido a la obstrucción del orificio de salida por las células de la epidermis.
A partir de los comedones se desarrollan las lesiones inflamatorias, Acné papulo- pustuloso. Cuando las lesiones inflamatorias son mayores a los 5 mm nos encontramos con el acné quístico que puede dejar secuelas cicatrízales importantes

Afortunadamente son menos frecuentes las variantes mas graves como son el acné conglobata cuyas lesiones exceden las localizaciones habituales del acné vulgar, comprometiendo el cuello, miembros superiores, abdomen, glúteos, axilas, ingle y periné.

Más del 25% de las lesiones evolucionan hacia formas muy inflamatorias, dolorosas y con una tendencia importante a la supuración, con un mal olor característico.

Dejan cicatrices irregulares, atróficas o queloides.

El Acné fulminans se inicia en forma súbita, con lesiones pustulosas, flemonosas, tractos, que evolucionan a úlceras necróticas, con secreción purulenta, dolorosas, que originan costras hemorrágicas y cicatrices residuales severas.
Las lesiones se localizan en tórax, hombros y dos tercios superiores de la espalda, con afectación facial variable y, en general, menos intensa.
Hay una gran alteración del estado general se acompaña de fiebre, malestar, astenia, anorexia, pérdida de peso, adenopatías, mialgias difusas, miositis, artralgias, artritis no destructivas.
Las articulaciones afectadas con mayor frecuencia son las caderas y rodillas. En otras oportunidades se asocia a desorden inflamatorio crónico de los huesos, de etiología desconocida, acompañado de lesiones osificantes en sitios de inserción ligamentaría y tendinosa, junto con artritis erosiva o no erosiva; las lesiones predominan en región esternocostoclavicular (80%) y menos frecuentemente en columna y cadera.

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