Acné y depresión

Aunque el acné es una enfermedad que no pone en riesgo la vida, deteriora profundamente la vida de quien la padece.
Muchas veces se toma a esta afección como algo trivial, cuando esta afectando profundamente y muchas veces en silencio, a quien la padece.
Los trastornos psicosociales que se describen en los pacientes con acné afectan la autoestima, la confianza en si mismo, la imagen corporal y generan depresión, vergüenza, frustración, enojo, confusión, cambios en el estilo de vida, problemas en la dinámica familiar y laboral, aislamiento social.

Durante la adolescencia es muy importante agradar a las personas del sexo opuesto y la estética juega un papel muy importante en este aspecto. Tener acné puede hacer que a uno lo excluyan de un determinado grupo o que no se atreva a integrarse por temor a un posible rechazo. Este hecho afecta emocionalmente a aquellas personas que lo sufren, disminuyendo su autoestima.

La dismorfofobia es la percepción exagerada de los padecimientos cutáneos se asocia con frecuencia en el acné. Se perciben feos frente al espejo y se obsesionan por la imagen que su entorno se percibe de ellos, esto lleva a una depresión clínica y a un trastorno obsesivo compulsivo o fobia social.

Muchos deportistas abandonan sus entrenamientos cuando tienen episodios de brotes fuertes de la enfermedad o se alejan definitivamente de su practica.

Generalmente las mujeres suelen sufrir más los efectos emocionales y psicológicos del acné y lo hacen a la mínima aparición de algún grano o punto negro.

En la mujer adulta genera insatisfacción y alteraciones en la conducta, retracción social, autoestima baja y poca confianza en si mismo/a, concepto muy bajo de la propia imagen corporal, timidez, sentimientos depresivos, enojo, preocupación, frustración.

Es importante determinar cuan importante es la aparición de acné para la persona afectada. Es posible que no le afecte demasiado, en cuyo caso no habrá porqué preocuparse excesivamente siempre y cuando el acné sea leve o moderado.

También es frecuente que personas que presentan un grado leve de acné, sufran los efectos psicológicos y emocionales del acné, y que esto les condicione o dificulte en su relación con los demás. La aparición de acné en una persona insegura, puede causarles temor a mostrarse en público por temor a que la gente pueda sentir rechazo hacia ella o él.

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