Vitamina D y el sol

Niveles adecuados de vitamina D son importantes no sólo para protección contra el raquitismo, la osteomalacia u osteoporosis, sino también para la protección contra varios tipos de cáncer (cáncer de mamas, colon y próstata); enfermedades autoinmunes (artritis reumatoide, lupus eritematoso sistémico, esclerosis múltiple); enfermedades cardiovasculares y ciertas infecciones microbianas como la tuberculosis.

Los pacientes mayores mueren en más del 90% de los casos de cáncer de próstata, mama, pulmón o colon.

 

Todos estos cánceres son muy sensibles a la vitamina D y se reducen notablemente si tenemos una ingesta adecuada de ella, siempre que se asocie a pequeñas exposiciones a los rayos UVA. Sin embargo, menos de 0.5% de las muertes en la tercera edad son por cáncer de piel.

Lo deseable sería: asegurarse de que nuestros ancianos tengan una ingesta adecuada de pro-vitamina D mediante la alimentación. y si no fuera así, dar suplementos orales diarios, reduciéndose así la probabilidad del cáncer visceral; asegurarse una fotoprotección solar adecuada pero no estricta, de manera de puedan recibir en la piel rayos UVA al menos 10 minutos a la semana, en cara, brazos y piernas, reduciéndose de esta manera el cáncer cutáneo sin inhibir a la vitamina D.

Además, hay que tener en cuenta que el futuro de la fotoprotección, no es tópico, sino oral. En la actualidad se está estudiando estimular la hormona MSH.

 

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