Dermatoscopia de epiluminiscencia para analizar lunares

La microscopia de la epiluminiscencia o dermatoscopia es hoy en día la técnica más precisa y sencilla en el diagnóstico del melanoma cutáneo.

Es una técnica de diagnostico que sirva para detectar nevos (lunares) de piel de cualquier especie.

El aparato funciona como un microscopio que se coloca sobre la piel mejorando la apreciación clínica de la lesión y su tratamiento correspondiente.

El examen es rápido, indoloro y de alta precisión diagnóstica.

La dermatoscopía es una técnica no invasiva en la que se observa la epidermis y también las diferentes estructuras dérmicas, mejorando las posibilidades diagnósticas de la visión simple de la piel, de forma muy significativa, en aquellas lesiones cutáneas pigmentadas de pequeño tamaño y de aspecto dudoso.

Para el dermatólogo, el melanoma maligno es un tumor cutáneo de alta malignidad y gran capacidad de producir metástasis, cuya incidencia ha aumentado en los últimos años y para el que todavía no existe un tratamiento eficaz cuando se encuentra en estado avanzado, allí radica la importancia de un diagnóstico en sus fases más precoces, sobre todo en personas que tienen muchos lunares o en aquellos que tienen antecedentes familiares de melanoma.

Se recomienda realizar un control de nevos al menos una vez al año.

Dermatoscopia

La microscopía de la epiluminiscencia o dermatoscopía es hoy en día la técnica más precisa y sencilla en el diagnóstico del melanoma cutáneo.
Es una técnica de diagnostico que sirva para detectar nevos (lunares) de piel de cualquier especie.

El aparato funciona como un microscopio que se coloca sobre la piel mejorando la apreciación clínica de la lesión y su tratamiento correspondiente.

El examen es rápido, indoloro y de alta precisión diagnóstica.

La dermatoscopía es una técnica no invasiva en la que se observa la epidermis y también las diferentes estructuras dérmicas mejorando las posibilidades diagnósticas de la visión simple de la piel, de forma muy significativa en aquellas lesiones cutáneas pigmentadas de pequeño tamaño y de aspecto dudoso.

Para el dermatólogo, el melanoma maligno es un tumor cutáneo de alta malignidad y gran capacidad de producir metástasis, cuya incidencia ha aumentado en los últimos años y para el que todavía no existe un tratamiento eficaz cuando se encuentra en estado avanzado, allí radica la importancia de un diagnóstico en sus fases más precoces, sobre todo en personas que tienen muchos lunares o en aquellos que tienen antecedentes familiares de melanoma.

Se recomienda realizar un control de nevos al menos una vez al año.