Microdermabrasión – Punta de diamante

Los fundamentos de la microdermoabrasión han sido conocidos desde la época de los egipcios, ya que ellos usaban piedra pomex para remover las capas más superficiales de la piel, con el fin de conseguir una apariencia más luminosa del cutis;  sin embargo fue solo hasta el año 2009 cuando la microdermoabrasión se convierte en un procedimiento de piel muy popular en Estados Unidos, ya que es una técnica sencilla que recupera la calidad de la piel de forma rápida y duradera.

La microdermoabrasión es un pulido de la piel, que remueve con suavidad las células muertas y células más superficiales, otorgándole mayor luminosidad. Al arrastrar la capa más superficial de la piel, se atenúan también algunas imperfecciones como: manchas solares, cicatrices del acné, arrugas finas, poros tapados, poros dilatados, entre otras. Con esta técnica se oxigenan mejor las células, porque se estimula la circulación sanguínea, y le devuelve su aspecto juvenil.
Es considerado un peeling mecánico, la profundidad e intensidad del mismo va a depender del estado y fragilidad de la piel, siendo un recurso eficaz y seguro para mejorarla.
 
En realidad debería llamarse micro-epi-dermoabrasión, porque el lugar donde actúa es en la epidermis. Utiliza un elemento cerrado al vacío y una punta con pequeños diamantes de diferentes calibres.
Las impurezas y células muertas de la piel se succionan y se llevan al tubo y a un recipiente de eliminación de residuos. Las puntas de diamantes pulen el rostro con suavidad, por otro lado la succión también estimula el flujo sanguíneo y la producción de colágeno. En la mayoría de los casos, los tratamientos duran alrededor de 10 a 15 minutos y no requieren de anestesia.

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